
Segundo trimestre récord con ingresos de US$15.800 millones y EBITDA de US$3.000 millones
Maersk dio una señal de cambio en su estrategia marítima. Después de comenzar 2026 advirtiendo que el exceso de portacontenedores podía presionar los fletes y reducir sus resultados, la compañía reconoció ahora que su flota está acercándose al límite de capacidad y que podría necesitar crecer para responder a una demanda más resistente de lo previsto.
El giro quedó respaldado por los resultados del segundo trimestre. La compañía registró ingresos por US$15.800 millones, un aumento interanual de 20%, mientras el EBITDA alcanzó US$3.000 millones y el EBIT llegó a US$1.600 millones. El negocio Ocean fue el principal impulsor, con un incremento de 23% en sus ingresos y un EBIT de US$935 millones, frente a una pérdida operacional de US$192 millones durante el primer trimestre.
Los volúmenes marítimos transportados aumentaron 4,1%, impulsados por las exportaciones asiáticas, mientras el flete promedio creció 22%. Maersk elevó nuevamente su proyección anual y ahora espera un EBITDA subyacente de entre US$10.500 millones y US$12.500 millones, por encima del rango anterior de US$8.000 millones a US$10.000 millones, según informó la propia compañía.
Clerc: demanda sorprende y la flota comienza a alcanzar su límite operativo
La mayor señal de estrechez está en la utilización de la flota, que llegó al 96%. Vincent Clerc explicó durante la conferencia de resultados que Gemini Cooperation permitió aumentar los volúmenes más rápido que la capacidad operada mediante mejores rotaciones y uso de los activos. Sin embargo, con la nueva red junto a Hapag-Lloyd ya completamente incorporada, las ganancias adicionales de eficiencia serán más limitadas.
«Con la utilización y la rotación actuales de los activos, estamos comenzando a alcanzar el límite de lo que puede hacer la flota actual», sostuvo el CEO. Clerc añadió que, para proteger la posición de Maersk, la compañía deberá seguir renovando sus barcos e incorporar «cierto nivel de crecimiento de la flota». La declaración no representa todavía un nuevo pedido ni establece una meta de expansión, pero sí modifica el enfoque de una estrategia que hasta ahora privilegiaba principalmente el reemplazo de capacidad.
El ejecutivo reconoció que lo ha sorprendido «la fortaleza y la resiliencia de la demanda». De acuerdo con su análisis, las exportaciones desde el Lejano Oriente acumulan un crecimiento cercano al 25% durante los últimos tres años y han resistido las tensiones arancelarias, la incertidumbre energética y el conflicto en Medio Oriente. Además, una parte creciente de los embarques corresponde a productos industriales vinculados con electrificación, baterías, paneles solares, redes energéticas, centros de datos y vehículos eléctricos.
Maersk sostiene que el problema ya no se limita a la cantidad de buques disponibles. El crecimiento desequilibrado de los intercambios está generando más movimientos de contenedores vacíos y presionando puertos, camiones, trenes y vías navegables. Reuters recogió la advertencia de Clerc de que los barcos enfrentaban demoras de hasta 12 días en Shanghái, mientras la congestión también afectaba terminales de Europa, Medio Oriente, Sudamérica y África occidental.
El nuevo discurso no elimina el riesgo de sobrecapacidad global, considerando el elevado volumen de portacontenedores en construcción. Maersk ya encargó ocho buques de 18.600 TEU con entregas previstas para 2029 y 2030, inicialmente presentados como parte de su programa de renovación. Sin embargo, los resultados del trimestre muestran que la compañía comienza a considerar que reemplazar barcos antiguos podría no ser suficiente y que deberá sumar capacidad neta si quiere acompañar el crecimiento del mercado sin perder participación.





