
El gigante suizo del forwarding y la logística confirmó un ajuste mayor al previsto: más de 2.000 empleos saldrán de la estructura como parte de un programa de eficiencia iniciado en el 4T 2025. El anuncio llega tras un -17% en su EBIT recurrente durante 2025 y con un 2026 que la propia compañía anticipa sin mejora clara. Para el mercado, la lectura es doble: presión de márgenes en el forwarding… y un sector que se reorganiza justo cuando la geopolítica vuelve a mover las rutas.
Un recorte que se agranda: de 1.000–1.500 a “más de 2.000”
Kuehne+Nagel (K+N) comunicó que recortará más de 2.000 puestos dentro de un programa de ahorro que busca capturar al menos 200 millones de francos suizos por año. El dato no solo impacta por el tamaño; también porque supera el rango que la empresa había manejado meses atrás (entre 1.000 y 1.500).
En el lenguaje corporativo, el giro es relevante: pasar de “optimización” a “ajuste más profundo” suele indicar que el entorno competitivo está exigiendo una reducción más agresiva de costos fijos para defender márgenes.
El gatillo: ganancias operativas bajo presión
El contexto financiero ayuda a explicar el movimiento. Reuters reportó que el EBIT recurrente de K+N cayó 17% en 2025 y que la empresa proyecta para 2026 un rango de CHF 1,2 a 1,4 mil millones (entre US$1,5-1,8 mil millones), lo que implica un año plano o incluso peor si el mercado no acompaña.
Los números del propio grupo dibujan la misma película: en su comunicación de resultados 2025, Kuehne+Nagel informó ganancias (earnings) por CHF 925 millones (unos US$1,187 millones) y net turnover por CHF 24.476 millones (unos US$31,4 mil millones)
No es un derrumbe, pero sí una señal de “zona de desgaste”: cuando los volúmenes se sostienen, pero el rendimiento por operación (yield) se estrecha, el ajuste suele llegar por el lado de estructura.
Lo que el balance deja entrever: provisiones y “costo” del recorte
Un dato que suele pasar desapercibido fuera del mundo financiero: el plan ya tiene huella contable. En su Annual Report 2025, Kuehne+Nagel registró provisiones por redundancias de CHF 111 millones (US$142 millones) (vs. CHF 25 millones – US$32 mill – en 2024) vinculadas al programa de reducción de costos.
Es decir: parte del costo del “dolor” ya fue reconocido, y el mercado ahora mira el otro lado de la ecuación: cuándo y cuánto se materializan los ahorros.
El detalle que sorprende: 2025 terminó con más gente, no con menos
Aquí aparece una aparente contradicción que, en realidad, explica la lógica del ajuste: el informe anual muestra 85.407 empleados al cierre de 2025 (y 80.336 FTE), por encima del año anterior.
El recorte no necesariamente “borra” crecimiento previo, sino que apunta a reconfigurar la dotación (funciones, back office, capas de gestión, automatización) para que el modelo sea sostenible en un mercado donde el margen no perdona.
Un forwarding en modo “squeeze”: cuando el volumen no alcanza
En el negocio de la intermediación logística, la tormenta perfecta suele tener tres ingredientes:
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Demanda tibia o irregular.
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Competencia feroz (y presión por precio).
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Costos operativos que no bajan a la misma velocidad que el yield.
Kuehne+Nagel, en su comunicación, insiste en que mantiene su liderazgo por volumen en mar y aire, y que busca productividad mediante tecnología y automatización, con foco en IA y procesos.
Geopolítica como ruido… y como negocio
El timing del anuncio también conversa con el tablero internacional. Reuters añadió que la compañía está monitoreando el impacto del conflicto en Medio Oriente, anticipando demoras y posibles faltas de equipo por desvíos y reconfiguraciones de rutas.
Para un forwarder global, la geopolítica tiene un efecto ambivalente:
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Puede elevar costos y complicar la ejecución (más desviaciones, más incertidumbre, más reclamos).
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Pero también puede aumentar la demanda por gestión experta (replanificación, alternativas multimodales, consultoría, control tower).
K+N lo dijo con cautela: la complejidad puede ayudar al forwarder… siempre que no se transforme en un shock prolongado que golpee el comercio.
¿Qué significa esto para clientes de K+N (y para el mercado)?
Aunque la empresa no ha detallado públicamente aún un mapa completo por países/unidades en el anuncio citado por Reuters, el ajuste suele mover piezas sensibles para cargadores y exportadores:
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Reorganización de equipos (cambios de ejecutivos, consolidación de funciones, centros de servicio).
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Más automatización en procesos documentales y visibilidad (tracking, exception management).
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Estandarización de operaciones: menos “artesanía” local y más redes globales con reglas comunes.
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Posible foco en segmentos donde K+N ha empujado crecimiento (por ejemplo, soluciones para e-commerce, pharma, time-critical, y servicios para infraestructura tecnológica), línea que la empresa destacó al comentar su desempeño 2025.
En general, estas reestructuraciones no significan “menos servicio” por definición, pero sí suelen implicar un período de ajuste donde la continuidad depende de cómo se ejecute el cambio en cada mercado.





