Italia impulsa utilización de combustibles alternativos en sector marítimo

La sociedad de clasificación italiana RINA confirmó recientemente un acuerdo de cooperación con el diseñador de buques Marine Engineering Services (MES) para desarrollar conjuntamente conceptos de buques cisterna químicos que utilizarán combustibles alternativos como el metanol, el amoníaco y el gas licuado de petróleo (GLP).

RINA y MES han subrayado tres diseños innovadores de buques de 13.000 toneladas de peso, que incluyen un buque cisterna para productos químicos alimentado por metanol, también capaz de suministrar combustible de metanol a otros buques; un buque cisterna para productos químicos de doble combustible de GNL diseñado como preparado para el amoníaco, capaz de ser adaptado como buque alimentado con amoníaco en el futuro; y un buque cisterna para productos químicos de doble combustible listo para GLP.

Según Spalsh, la asociación hará que MES proporcione su competencia en el diseño de buques cisterna de gas y productos químicos con nuevas tecnologías, mientras que RINA compartirá su experiencia en la transición energética hacia el cumplimiento de los objetivos de descarbonización de la OMI.

«La alta eficiencia y la optimización profunda se combinarán con las últimas tecnologías para combustibles alternativos, para proporcionar la mejor solución al mercado. Confiamos en que RINA nos apoyará en la definición de la solución llave en mano», dijo MES en un comunicado.

Nuevas estrategias sustentables

Habiéndolo ya utilizado con resultados positivos en sus operaciones destinadas al transporte de mercancías por carretera, la empresa GEODIS, ofreció ahora a toda su cartera de clientes la oportunidad de beneficiarse de soluciones en cuanto a sus combustibles alternativos para ser probado en sectores marítimos y aéreo a nivel mundial.

Los combustibles para el transporte aéreo y combustible marino sostenible, derivados de fuentes no fósiles, se producen utilizando residuos alimentarios y agrícolas (principalmente aceite de cocina). Su uso permite una reducción masiva de las emisiones de CO2 a lo largo del ciclo, desde la producción hasta el consumo de combustible: al menos, un 80 % en el transporte aéreo y un 90 % en el transporte marítimo, junto con una reducción de otros contaminantes.

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