¿Invasión China a Taiwán?: El temor a un descalabro económico y logístico por Carlos Fernández, director en MasContainer

Lo peor de la guerra es la pérdida de vidas… siempre se ha señalado que los conflictos armados no tienen vencedores, sin embargo, independientemente de esas consideraciones existen secuelas económicas mundiales de alto impacto para el mundo globalizado en el que vivimos.

Una invasión de China a Taiwán sería un descalabro total. Aún no nos recuperamos de la pandemia y la guerra que emprendió Rusia contra Ucrania no tiene fecha posible de término.

Para qué hablar de los últimos acontecimientos en Sudán, una nación africana que lleva décadas de hambruna y guerras civiles. Dicha nación es rica en minerales y los ojos de muchas potencias están en ella.

La inflación; las fluctuaciones en precios de fletes y los atascos en la cadena logística han sido impactos enormes. Si bien la logística ha estado a la altura, una posible guerra en Asia sería desastrosa si se considera la relevancia económica de China y Taiwán para la economía mundial.

Cierto es que para China un posible ataque a Taiwán, en ningún caso, es una invasión. Más bien es la recuperación de un territorio que consideran propio. Es necesario hacer este punto porque los hechos actuales se remontan al siglo pasado.

Una historia de conflictos

El nombre oficial de Taiwán, República de China, se remonta a su fundación en 1911 tras el colapso de la última dinastía imperial de China.

Por esos años y bajo el gobierno del Partido Nacionalista, o Kuomintang (KMT), liderado por Chiang Kai-shek, la República de China se enfrentó a una serie de conflictos políticos armados que se extendieron en la década del 30 ante la invasión japonesa de Manchuria y toda la Segunda Guerra Mundial.

A ello, sume el creciente poder de los comunistas chinos liderados por Mao Zedong que terminaron derrotando a las fuerzas nacionalistas de Kuomintang, comandadas por Chiang Kai-shek.

Tras la derrota nipona en 1945, la República de China recuperó la isla de Taiwán, que China había perdido en una guerra anterior con los japoneses.

Ya en 1949, el Kuomintang fue vencido en una terrible guerra civil por el ejército del Partido Comunista. Mao fundó la República Popular China, con capital en Beijing.

Más de un millón de chinos, escaparon a Taiwán o también conocida como Formosa. Ahí se establecieron y desarrollaron una economía capitalista que contó con sendos apoyos occidentales debido a la guerra fría.

Estados Unidos es un aliado potente y de hecho dicha nación cuenta con su Séptima Flota desplegada de forma permanente en todo lo que es el denominado “Mar meridional de China”.

Por su parte Mao, tomo el control continental de China y estableció un gobierno comunista y una economía estatal que luego se abrió al mundo con una serie de particularidades. En 30 años se convirtieron en potencia y juegan un rol clave en la economía y cadena de suministro mundial.

Por ello, la posibilidad real de una invasión de la isla de Taiwán es vista como poco probable por muchos expertos. Yo no sería tan optimista… la historia nos ha dado miles de lecciones en la materia. ¿Usted de verdad pensó, por ejemplo, que Rusia invadiría a Ucrania?. Bueno, lo hizo a pesar todas las consideraciones económicas y del tremendo negocio que el gas de los “Urales” le entregaba al país de Putin.

Para China, Taiwán es una provincia rebelde y es parte de su territorio. Nunca desistirán de sus anhelos de recuperarla. Eso téngalo por seguro.

Geopolítica y economía

A China y Taiwán solo las divide una estrecha franja de mar. La República Popular China y la República de China han coexistido en una constante tensión que se ha recrudecido en las últimas semanas con los movimientos de tropas China.

La situación es delicada y eso que aún ni siquiera hemos considerado las acciones de Corea del Norte.

Económicamente no es necesario explicar el poder de China. No obstante Taiwán no se queda atrás. Dicha nación de 23 millones de habitantes es una potencia en microprocesadores y componentes a nivel mundial.

La mitad de los semiconductores del mundo se producen en Taiwán. La más grande empresa del orbe que fabrica estos semiconductores es Taiwán Semiconductor Manufacturing Company.

En MasContainer hemos analizado este tema de manera profunda. La escasez de chips mantuvo en vilo a la industria tecnológica y automovilística. Piense por un momento si China se hiciese con el control de dicha empresa y de Taiwán en general… De fondo hay un tema estratégico y tecnológico no menor.

Para muchas naciones occidentales, tanto europeas como de Norteamérica, existen dudas válidas en torno al uso de plataformas tecnológicas para espionaje por parte de China. Revise lo que pasa con Tik ToK, por ejemplo.

Taiwán una potencia

El PIB per cápita de Taiwán es de más de 60.000 dólares. Ocupa el puesto 12 y está por encima de Alemania. “Además no solo fabrica semiconductores, sino equipos médicos, medicamentos, derivados del petróleo (a pesar de no tener petróleo), componentes de automóviles, equipos ópticos, y equipos de telecomunicaciones. Ha llegado a fabricar aviones caza y misiles. Y eso que es una tierra sin recursos naturales y sometida a tifones. Pero sus habitantes han logrado crear una de las economías más prósperas del mundo,” publicó La Información de España.

Lo cierto es que para las autoridades taiwanesas la invasión China es latente y cierta, según lo han manifestado en varios comunicados.

Si bien los ejercicios militares por parte de China han sido habituales en los últimos años, lo actual supera con creces los anteriores. Drones chinos han ingresado a territorio taiwanés y cerca de 50 naves han violado su espacio aéreo.

Las dos caras de China

Según un análisis de BBC Mundo, China ha mostrado una política internacional ambivalente. Por un lado hablan de paz mundial y ha sostenido extensos lazos con potencias occidentales entre ellas Francia y por otro, lleva a cabo estos ejercicios militares que amenazan, precisamente, la paz mundial.

Desde que China abandonó el aislamiento por el Covid, el gigante asiático no ha perdido el tiempo en el frente diplomático.

De hecho en los últimos meses Xi se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin; recibió a varios líderes mundiales como el mandatario brasileño Luis Inácio Lula da Silva y despachó a un enviado de alto nivel a Europa, junto con presentar una solución de 12 puntos para la guerra de Ucrania, agregan desde BBC Mundo.

Igualmente medió en el acuerdo de distensión entre Arabia Saudita e Irán, en lo que se considera una de sus mayores conquistas diplomáticas.

Es especialmente significativo que haya logrado esto en Medio Oriente, donde la intervención estadounidense se ha caracterizado por sus constantes problemas y fracasos.

China está lanzando una estrategia de mediación no coercitiva que tiene un «gran atractivo», asegura el mencionado medio.

La otra cara de China es distinta. Los últimos ejercicios militares de Pekín, en respuesta a la reunión de la semana pasada entre la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen y el presidente de la Cámara de Representantes estadounidense Kevin McCarthy, desplegaron las habituales tácticas chinas de enviar aviones y barcos de combate y simular ataques a la isla.

Los analistas afirman que tales movimientos contradicen el mensaje de China cuando asegura ser un pacificador. Mientras otros lo ven como una agresión militar, Pekín siempre ha insistido en que son movimientos defensivos y, por lo tanto, un asunto interno, señalan desde BBC Mundo.

Una guerra en todo caso, tendría consecuencias insospechadas en el ámbito geopolítico y económico. Aunque suene exagerado el mundo nunca ha estado tan cerca de un tercer conflicto armado mundial, pero esa es historia para una nueva oportunidad.

Carlos Fernández Contreras

Periodista y Co-fundador de MasContainer

cfernandez@mascontainer.com