Gigante automotriz reduce producción por escasez de piezas

El gigante de la industria automotriz Volkswagen confirmó que deberá reducir temporalmente la producción en su fábrica en Wolfsburg, al norte de Alemania, debido a la falta de piezas provenientes de un proveedor de autopartes de Eslovenia que se vio afectado por las últimas inundaciones.

Según reportan medios locales, la marca informó que las restricciones comenzarán a partir del 11 de septiembre próximo, por lo que se eliminarán algunos turnos en ciertas cadenas de montaje en la planta de Wolfsburg.

Los trabajadores afectados se acogerán a una reducción de jornada de carácter coyuntural denominada «Kurzarbeit«. Según se explicó, la empresa reducirá la jornada de trabajo de sus trabajadores en un porcentaje determinado.

Asimismo, los empleados reciben una compensación por ese tiempo de reducción, a cargo de la Agencia Federal de Empleo, que consiste en el 60 o 67 por ciento de la diferencia entre el salario neto que percibían con la jornada normal y el salario neto correspondiente a la nueva jornada reducida.

Debido a las inundaciones en Eslovenia en agosto pasado, que han afectado a dos tercios del país, faltan engranajes para los motores de combustión. Volkswagen también va a interrumpir temporalmente la producción en sus fábricas en Emden y Hannover, en Alemania, y en Palmela, cerca de Lisboa, por el mismo motivo.

Organismos hacen esfuerzos para asegurar el suministro de componentes electrónicos

La Unión Europea ha tomado conciencia en el último año de que no puede depender de importaciones de productos tecnológicos que dominan los Estados Unidos y China. Demasiadas cosas están en juego, principalmente gran parte de la producción industrial de la zona económica, incluyendo una automoción que ha sufrido duramente la escasez en el suministro de componentes electrónicos.

Para poner fin a esta situación de dependencia que también se extiende a otros ámbitos estratégicos como la energía, la Comisión Europa ha propuesto un conjunto completo de medidas para garantizar la seguridad del suministro y la producción de componentes electrónicos.
Esta iniciativa permitirá a la Unión Europea duplicar su cuota de mercado en este segmento hasta alcanzar el 20% de la producción mundial en 2030. Además, la Ley Europea de Chips garantizará, según la Comisión, que la UE disponga de las herramientas, habilidades y capacidades tecnológicas necesarias para convertirse en líder en este campo.