
Una fuga de fluoruro de hidrógeno desde un contenedor a bordo del MSC Mia Summer II provocó una amplia emergencia en el Puerto de Amberes-Brujas, obligando a cerrar temporalmente dos terminales y restringir el tráfico marítimo en el sector de Deurganckdok.
El incidente ocurrió mientras el portacontenedores se encontraba atracado en el MSC PSA European Terminal, MPET. La sustancia liberada puede formar ácido fluorhídrico al entrar en contacto con la humedad, compuesto altamente tóxico y corrosivo.
Más de 150 personas recibieron atención médica
Las autoridades evacuaron a la tripulación, trabajadores portuarios y personal de instalaciones cercanas, mientras los servicios de emergencia establecieron un perímetro de seguridad alrededor del buque y del contenedor afectado. Incidentes similares han ocurrido en otros puertos: una emergencia química en terminal portuaria ya obligó a evacuar trabajadores en San Antonio tras la caída de un contenedor con carga peligrosa.
Un total de 155 personas fueron trasladadas a hospitales para ser evaluadas. La mayoría presentó síntomas leves, aunque 28 permanecieron bajo observación y una persona tuvo que ser ingresada en cuidados intensivos. El caso vuelve a poner el foco sobre la carga peligrosa en contenedores, cuya declaración incorrecta o deficiente sigue siendo uno de los principales factores de riesgo en la cadena logística marítima.
Operaciones parcialmente restablecidas
La emergencia obligó a suspender las actividades en MPET y en el terminal vecino DP World Antwerp Gateway. También fueron cerrados temporalmente los accesos marítimos y terrestres del área afectada. La interrupción ocurrió en uno de los complejos portuarios más relevantes de Europa: el Puerto de Amberes-Brujas gestiona miles de escalas de buques portacontenedores al año y opera como hub de referencia para el comercio entre Asia y el norte del continente europeo.
Antwerp Gateway retomó sus operaciones durante el miércoles, mientras que MPET continuó cerrado a la espera de nuevas mediciones de calidad del aire y de la remoción segura del contenedor. El incidente refuerza la necesidad de controles más estrictos sobre el contenido de los equipos: los datos del sector indican que uno de cada diez contenedores presenta irregularidades en contenedores, lo que eleva el riesgo de situaciones como la ocurrida en Amberes.
Los equipos especializados utilizaron cal para contener la sustancia y prepararon el retiro del equipo dañado. Las autoridades indicaron que los vapores no alcanzaron zonas residenciales, aunque se mantiene abierta una investigación para determinar la causa exacta de la fuga y la cantidad de producto liberado.





