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jueves 20 agosto 2026

EE.UU. activa la devolución de aranceles y abre una nueva carrera para los importadores

Desde el lunes 20 de abril, los importadores en EEUU pueden empezar a reclamar la devolución de aranceles que la Corte Suprema consideró impuestos sin autoridad constitucional. Se trata de un proceso que puede devolver hasta US$166.000 millones y que pone a prueba tanto la capacidad técnica de Aduanas como la prolijidad documental de miles de empresas

La apertura del sistema se produjo este lunes, a través del mecanismo electrónico de Customs and Border Protection, conocido como CAPE. El arranque era esperado con ansiedad porque muchas compañías temían un colapso técnico ante el volumen de presentaciones. Reuters reportó que el portal tuvo fallas menores y rechazos intermitentes de cargas, pero no se cayó, mientras varias empresas lograron subir desde cientos hasta miles de archivos en las primeras horas.

El dato económico detrás del lanzamiento explica la presión. Según las presentaciones judiciales citadas por Reuters y AP, más de 330.000 importadores pagaron alrededor de US$166.000 millones en aranceles sobre 53 millones de embarques. Sin embargo, el monto de US$127.000 millones que circuló en los últimos días no representa el total de devoluciones, sino el volumen asociado a los 56.497 importadores que ya habían completado los pasos necesarios para recibir reembolsos electrónicos a mediados de abril.

El sistema fue lanzado por fases, priorizando operaciones más recientes y expedientes más sencillos. En esta primera etapa, el foco está en entradas donde los aranceles fueron estimados pero aún no finalizados, o que están dentro de una ventana cercana a la liquidación final. Eso significa que una parte del universo afectado todavía tendrá que esperar, incluso si ya reúne los requisitos de registro.

La velocidad de pago tampoco será inmediata. CBP, prevé que los reembolsos válidos tarden entre 60 y 90 días después de que la declaración sea aceptada, aunque las solicitudes más complejas podrían pasar a revisión manual. Reuters agregó que justamente ahí está una de las grandes preocupaciones del mercado: cuando se agoten los expedientes “fáciles”, el sistema tendrá que lidiar con casos más pesados, con mayor riesgo de observaciones o rechazos.

En los hechos, el lanzamiento abrió una segunda batalla para los importadores. La primera fue judicial y terminó con el revés a los aranceles impuestos bajo poderes de emergencia. La segunda es administrativa: cada empresa debe identificar correctamente sus entradas, verificar qué operaciones son elegibles, ordenar su documentación y evitar errores de formato o datos que puedan frenar todo el expediente. Expertos citados por AP advirtieron que un solo registro no elegible o mal cargado puede provocar rechazos parciales o totales.

Para las compañías más pequeñas, el desafío es todavía más sensible. Antes de la apertura que algunas temían que el costo del trámite, los honorarios de brokers y el tiempo interno necesario terminaran erosionando parte del beneficio. Aun así, la apertura del portal mostró que el apetito por recuperar esos fondos es demasiado grande como para esperar. El mensaje del mercado fue claro: aunque el sistema llegue con fricciones, casi nadie quiere quedarse al final de la fila.

Los reembolsos irán primero a los importadores, no automáticamente a los consumidores. AP señala que eso abre una zona gris sobre quién terminará capturando el beneficio económico de la devolución. Algunas empresas podrían usar esos recursos para recomponer márgenes, aliviar caja o cubrir costos acumulados durante meses de presión arancelaria, mientras otras ya enfrentan presión para trasladar ese alivio hacia clientes o cadenas de distribución.

Visto desde la logística y el comercio exterior, la noticia no es solo que Washington abrió un portal. Lo que realmente empezó esta semana es una operación de devolución a escala masiva, con impacto potencial sobre tesorería empresaria, planificación de importaciones, relación con agentes de aduana y estrategia comercial de miles de compañías.

En un contexto global todavía cargado de disrupciones, el reembolso de aranceles se convierte así en una rara noticia de alivio, aunque venga envuelta en formularios, validaciones y paciencia obligatoria.

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