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jueves 20 agosto 2026

China congela conversaciones para nuevos proyectos millonarios en Panamá y Mulino dice: «Nunca Más»

China enfría Panamá tras el fallo sobre puertos del Canal: qué está en juego para la logística global

En Panamá, los contenedores siguen moviéndose. Las grúas no se detuvieron. Pero, detrás del ritmo habitual de Balboa (Pacífico) y Cristóbal (Atlántico), el tablero cambió de golpe: China pidió a sus empresas estatales que congelen conversaciones para nuevos proyectos en el país, en respuesta al fallo judicial que dejó sin efecto la concesión de CK Hutchison sobre dos terminales clave vinculadas al entorno del Canal.

La historia combina derecho, geopolítica e infraestructura; y, para el sector, abre una pregunta inevitable: ¿puede una disputa por concesiones portuarias reconfigurar flujos, inversiones y decisiones de ruta en un hub que vive del transbordo?

El punto de partida: un fallo que golpea el “ecosistema” del Canal

A fines de enero, la Corte Suprema panameña anuló el contrato de operación de puertos en manos de Panama Ports Company (PPC), subsidiaria de CK Hutchison. El tribunal consideró que el acuerdo violaba la Constitución al otorgar privilegios exclusivos y exenciones fiscales, además de señalar carencias como la ausencia de exigencias de estudios de impacto ambiental y cláusulas que, en la práctica, podían bloquear la competencia al exigir aprobaciones para nuevas concesiones.

En la lógica del fallo, el problema no es solo “quién opera”, sino qué reglas quedaron escritas: si la concesión se convierte en una barrera de entrada, el puerto deja de ser mercado y pasa a ser “cuasi monopolio” por contrato.

La respuesta de Beijing: congelar inversiones y “enfriar” la carga

Con ese antecedente, Beijing pidió a empresas estatales frenar negociaciones sobre nuevos proyectos en Panamá, lo que podría dejar en pausa potenciales inversiones por miles de millones.

La reacción no se quedaría solo en el plano corporativo. Según la misma línea de reportes, China también habría:

  • Endurecido inspecciones aduaneras a importaciones panameñas (se mencionan productos como bananas y café).

  • Sugerido a navieras evaluar desvíos hacia otros puertos si el costo extra no es significativo.

No es un detalle menor: cuando un Estado introduce fricción (controles, demoras, “costos invisibles”), el comercio no siempre se corta… pero se encarece. Y en logística, unos puntos de costo o días de incertidumbre bastan para redibujar decisiones.

«Nunca Más»: Panamá responde: continuidad operativa, pero cambio de modelo

El presidente José Raúl Mulino tomó una posición doble: por un lado, defendió la soberanía y descartó presiones externas; por otro, marcó una línea hacia el futuro: “nunca más” concesiones portuarias entregadas a un solo operador. Reuters añade un punto clave para los operadores: no está claro cuándo se ejecutará plenamente el fallo, y mientras tanto PPC seguiría operando.

En paralelo, AP informó que, una vez terminada formalmente la concesión, el gobierno prevé una operación transitoria por una filial local de A.P. Moller–Maersk hasta licitar y adjudicar un nuevo esquema.

Ese matiz es vital para el mercado: no se trata de apagar el puerto, sino de cambiar el “contrato social” de la operación.

Por qué esta pelea importa más de lo que parece

Conviene separar dos conceptos que a menudo se mezclan en la conversación pública:

  • El Canal (las esclusas, el tránsito y los peajes) es gestionado por la Autoridad del Canal de Panamá.

  • Los puertos son otro negocio: conectan buques oceánicos con feeders, ferrocarril interoceánico, Zonas Francas y la distribución regional.

Y Panamá vive de esa conectividad. La propia Autoridad del Canal remarca que el Canal maneja aprox. 5% del comercio mundial y que más del 70% de la carga que lo atraviesa tiene origen o destino en Estados Unidos.

Además, la economía portuaria panameña está hiperorientada al transbordo. En 2025, el tráfico portuario de contenedores del país alcanzó 9,9 millones de TEU, con el transhipment explicando cerca de 89% del total. En ese mapa, Balboa movió 2,67 millones de TEU y Cristóbal 1,21 millones, ambos al alza.

Traducción: lo que pase con concesiones y operadores en Balboa/Cristóbal no es un asunto “local”. Es una pieza de un hub que alimenta redes regionales y cadenas globales.

El “elefante” de fondo: la gran venta de puertos (y el arbitraje)

La anulación del contrato cae en medio de una operación corporativa de gran tamaño. CK Hutchison comunicó que el perímetro de venta de activos portuarios (incluyendo Panamá) fue valorizado en US$ 22.800 millones (enterprise value) en los términos anunciados.

Reuters, cuando se divulgó el acuerdo en 2025, detalló que la transacción incluía una participación mayoritaria en la unidad portuaria y que CK Hutchison esperaba más de US$19.000 millones de la operación, además del componente geopolítico que ya rodeaba a los activos panameños.

Hoy, con el fallo sobre la mesa, CK Hutchison ya activó un camino de arbitraje internacional contra Panamá. En términos prácticos, este tipo de procesos suelen alargar definiciones: el mercado puede seguir operando, pero con una nube de incertidumbre sobre el “dueño final” y el diseño de la próxima concesión.

La capa infraestructura: proyectos chinos que quedan en zona de duda

El congelamiento de “nuevas conversaciones” ocurre mientras empresas chinas ya participan —o participaron— en obras emblemáticas panameñas:

  • Cuarto puente sobre el Canal: contrato de diseño y construcción adjudicado a un consorcio liderado por CCCC/CHEC, con monto reportado de US$1.42 mil millones.

  • Terminal de cruceros de Amador: CHEC inició obras de un proyecto del orden de US$165 millones, según Maritime Executive.

  • Metro Línea 3 (túnel bajo el Canal): trabajos de tunelería asignados a China Railway Tunnel Group, con calendario y alcance descritos por International Railway Journal.

¿Se frenan? ¿Se renegocian? ¿Siguen pero con más fricción política? De momento, lo concreto es que la señal hacia adelante se endureció.

Un antecedente que explica el clima: Panamá y la salida de la BRI

La relación Panamá–China ya venía ajustándose. En febrero de 2025, Mulino confirmó que Panamá se retiró formalmente de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt & Road Initiative), con la notificación correspondiente a Beijing.

Ese movimiento reduce el “paraguas político” para nuevos megaproyectos y deja más expuestas las inversiones a los vaivenes del momento.

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