Chile: Mientras se apresta a construir sus propias fragatas Japón aparece como opción de renovación para parte de la Escuadra

El periodista Alberto Rojas, Director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Escuela de Periodismo y Comunicación de la Universidad Finis Terrae, escribió hace un tiempo un artículo en El Mostrador en el que  analiza cómo el escenario global de la industria naval militar ha cambiado de Europa hacia el Indo-Pacífico.

A su juicio Chile debería considerar a Japón como un aliado estratégico para la futura renovación de las fragatas de la Armada. Aquello al parecer ya es una opción más clara si se consideran una serie de decisiones logísticas y estratégicas que deben cumplir el país austral antes de poder cumplir su anhelo de construir sus propias fragatas después del 2030.

Un artículo de Defensa.com analiza estos hechos en profundidad. Considerando aquello, resulta muy válido revisar algunos de los datos planteados por el periodista Alberto Rojas.

¿Cuáles son los puntos clave?
  • Desplazamiento del eje naval:La industria naval militar ya no es dominio exclusivo de los astilleros europeos; el Indo-Pacífico se ha transformado en el nuevo polo de innovación tecnológica, liderado por actores como Corea del Sur y Japón.
  • Respaldo internacional a Tokio:La flexibilización de las políticas de defensa japonesas ya le permitió exportar escoltas a Filipinas y ser elegida en 2025 por Australia para desarrollar su nuevo programa de 11 fragatas de propósito general.
  • La defensa como política exterior:La compra de buques de guerra trasciende lo meramente técnico; genera alianzas de transferencia tecnológica, entrenamiento y diplomacia que se extienden por más de 40 años. Mientras otros países de la región (como Perú con Corea del Sur) miran decididamente hacia Asia, Chile aún mantiene una visión concentrada en Europa.
  • Proyección de Chile hacia el Indo-Pacífico:Rojas concluye que, dada la sólida relación diplomática entre Chile y Japón (próxima a cumplir 130 años en 2027) y el perfil tricontinental de Chile, evaluar la tecnología naval japonesa es una oportunidad concreta para proyectar las alianzas estratégicas e industriales del país en el siglo XXI.