Boeing en crisis: millonarias pérdidas tras incidente de los 737 MAX 9

Boeing vuelve a sufrir en Bolsa los problemas con sus aviones. Las acciones del fabricante estadounidense han abierto en Wall Street a la baja tras la inmovilización de la gran mayoría de los aparatos del modelo 737 Max 9 decidida por las autoridades aeronáuticas a raíz del incidente en Oregón.

Un vuelo de Alaska Airlines tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia tras desprenderse en pleno vuelo una parte del fuselaje, el hueco que en otras configuraciones está reservado para una puerta de seguridad. Las acciones de Boeing han abierto con una caída del 8,5%, el equivalente a una pérdida de valor de unos 13.000 millones de dólares (unos 12.000 millones de euros) y han cerrado finalmente a 229 dólares por título, con un descenso del 8,03%.

Tal como publica El País, la mayor caída, sin embargo, es la que ha afectado a Spirit AeroSystems, con sede en Wichita (Kansas), el fabricante del panel que se desprendió del fuselaje. Sus acciones han sufrido caídas cercanas al 15% en los primeros compases de negociación y han cerrado con una bajada del 11%.

La cotización de Alaska Airlines, que cuenta con 65 aviones de la variante 737 MAX 9, ha abierto también a la baja, con un descenso del 5%, pero se ha ido recuperando durante la sesión y ha acabado con una caída mínima del 0,21%.

Los investigadores, mientras, tratan de averiguar qué defecto provocó que el panel que cubría el hueco reservado para una puerta de seguridad se desprendiese. El panel apareció la tarde el domingo en el patio de la casa de un profesor de Portland y los expertos la analizan, junto al avión, para tratar de extraer conclusiones.

Antes de que el profesor encontrarse la pieza desprendida, numerosos ciudadanos habían estado siguiendo el rastro del avión en busca de la misma. Los buscadores localizaron dos teléfonos móviles que parecían pertenecer a los pasajeros del vuelo del viernes, uno en un patio y otro en el arcén de una carretera. Ambos fueron entregados a las autoridades, para ser devueltos a sus propietarios.

De momento, las autoridades han revelado que Alaska Airlines había decidido restringir el uso del avión que sufrió el problema y dejar de utilizarlo para vuelos a Hawái después de que se encendiera una luz de advertencia que podría haber indicado un problema de presurización en tres vuelos diferentes.

La compañía dejó de usarlo en vuelos largos sobre el agua para que el avión “pudiera regresar muy rápidamente a un aeropuerto” en caso necesario, según explicó Jennifer Homendy, presidenta de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), en una rueda de prensa.

Aunque no está confirmado que la luz de presurización esté relacionada con el incidente, la advertencia saltó durante tres vuelos anteriores: el 7 de diciembre, el 3 de enero y el 4 de enero, un día antes de que se desprendiera el panel del hueco de la puerta de emergencia no utilizada.

El siniestro ha puesto de nuevo a Boeing y su modelo 737 MAX en el ojo del huracán después de que en 2019 se le retirara el permiso de vuelo a raíz de dos accidentes fatales que le costaron la vida a más de 300 personas. En octubre de 2018 se estrelló en el Mar de Java, en Indonesia, el vuelo 610 de la compañía de bajo coste Lion Air operado por un 737 MAX 8; pocos meses después, en marzo de 2019, fallecieron 157 personas en el vuelo 302 de Ethiopian Airlines en el mayor desastre aéreo de ese año. El modelo de avión era el mismo.

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