
Arabia Saudí ha reanudado en las últimas horas las exportaciones de petróleo por el oleoducto clave Este-Oeste, su única opción posible para esquivar el estrecho de Ormuz, cerrado desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. El tubo, de 1.200 kilómetros de longitud y que cruza toda la península Arábiga, ha sido reparado tras los ataques con drones llevados a cabo a principios de mes por milicias proiraníes desde Irak.
El País publicó que, la petrolera estatal Saudi Aramco —que aún no ha confirmado públicamente la reapertura— estuvo gran parte de la semana pasada probando la infraestructura, pero los flujos no han regresado hasta ahora. Los hasta siete millones de barriles diarios que pueden fluir por el oleoducto Este-Oeste (algo más del 6% de la demanda mundial) se dirigen íntegramente al mercado exterior: ya sea directamente, cargándolos en barcos rumbo a Asia o a Europa, o tras ser procesado en las refinerías de Yanbu, Samref y Yasref, todas ellas en aguas del mar Rojo.
Pese a lo significativo del movimiento para un mercado global que atraviesa una fase crítica, el precio del petróleo apenas ha reaccionado a la noticia. En gran medida, porque los principales analistas daban por hecha la reapertura estos días. El crudo subía a mediodía de este lunes algo más del 3%, acercándose cada vez más a la cota de los 110 dólares por barril. A estos niveles, las economías importadoras, como todas las europeas (salvo Noruega), ven dañado su crecimiento.
Aunque el tránsito de petroleros por Ormuz —sobre el que pesa un doble bloqueo, de Washington y de Teherán— es mucho menor que antes de la guerra, en lo que va de septiembre los cruces rebotan con fuerza. Por esa vía de agua, la única posible para dar salida a los combustibles fósiles de Qatar, Kuwait, Baréin o Irak, fluyeron una media de 7,4 millones de barriles diarios desde principios de mes.
Los datos, de la firma sectorial Kpler, sitúan los envíos totales de crudo de Oriente Próximo en 12,8 millones de barriles diarios en septiembre, el máximo desde el inicio de la guerra. En esa cifra se incluyen, además de los envíos por barco, el trasiego a través de los oleoductos Este-Oeste (aunque cerrado buena parte del mes) y Habshan-Fujairah (que permite canalizar parte de la producción emiratí hacia el golfo de Omán). Esa cifra agregada, no obstante, sigue lejos de los niveles preguerra.





